Nueve años y contando
Diciembre del 2006. Partido intenso, con dominio local, pero con un visitante que metía miedo. Alianza Lima y Cienciano definían al campeón nacional del año 2006. Cuando el gol de Mariño llegó a Matute y un ciento de hinchas sureños sentían que el título (esquivo en más de 100 años de historia) era posible, Maestri, colocaba el tercer gol que a la postre sería el del título. Fiesta blanco y azul en las calles.
Nueve largos (agónicos) años desde aquella vez. Nueve largos intentos por sumar títulos a la vitrina. Nueve campeonatos que han visto como se le ha estancado la cuenta al cuadro de La victoria en 22. Nueve torneos que acumulan frustración, enojo, ira. ¿Qué se hace mal?. Pues todo, casi.
Un arsenal de jugadores desvalorados, desperdiciados. Que no han recibido la motivación adecuada. Jugadores como Alexander Sánchez, Luis Trujillo, Joel Sánchez, Jean Tragodara entre otros. Y en los últimos años los diferentes, los inigualables: Reimond Manco y Junior Ponce.
Alianza ha producido jugadores que usa en la reserva hasta que tienen 30 años (está bien, es una exageración) o que se cansan de no tener oportunidades y se van a otros equipos, para luego jugar contra ellos y anotarles.
Alianza Lima, el club del pueblo, vive en el error. Pensando que por nombre ganarán. Que no se necesita administración ni orden para avanzar. Que el club es más grande que sus problemas. La dirigencia, los técnicos, los hinchas, deben entender que ya nadie se muere por jugar en Alianza. Eso no significa que venga cualquiera.
Técnico de jerarquía, jugadores comprometidos y que sean o entiendan la casa Alianza Lima. Este año se ve como el décimo de fracaso. A poner las barbas en remojo. Re estructuración del club, ponerse serios y volver a ser la alegría del pueblo, la esencia del fútbol peruano. ¿Se puede?. Claro que sí
Técnico de jerarquía, jugadores comprometidos y que sean o entiendan la casa Alianza Lima. Este año se ve como el décimo de fracaso. A poner las barbas en remojo. Re estructuración del club, ponerse serios y volver a ser la alegría del pueblo, la esencia del fútbol peruano. ¿Se puede?. Claro que sí


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