sábado, 29 de agosto de 2015

El visitante más cómodo

El visitante más cómodo.

Cada vez se ve más lejano aquel primero de junio del 2004 cuando la bicolor derrotaba en Montevideo por tres goles a uno a Uruguay (goles de Solano, Pizarro y Farfán). Quién iba a pensar que aquella vez sería, hasta el día de hoy, la última victoria peruana como visitante por eliminatorias.



Es cierto. Perú nunca se caracterizó por ser una selección que ganará a donde fuera, es más, José Luis Chilavert dijo en una entrevista: “Si Perú fuera tan fuerte de visitante como lo es de local, otra sería la historia”. Y es que desde aquella (épica) vez en Montevideo, han pasado ya once largos años. 24 partidos donde contamos a duras penas algunos empates. En la última eliminatoria Perú sólo robó un punto de su visita a La Paz con aquel genial gol de Mariño. En la eliminatoria del 2010 no sumamos en tierras extranjeras, más que goles en contra.

Es por eso, que valgan verdades, somos uno de los más cómodos visitantes junto a Bolivia-dicho sea de paso equipo que sabe lo que es ganar en Lima-cuando de eliminatorias se trata. Se ve muy lejano aquel junio del 2004. Se ve como una leyenda urbana aquel primer triunfo como  visitante ante Venezuela por eliminatoria (dos de junio de 1965) rumbo a Inglaterra 1966 (que no clasificamos). Lejano, casi imposible. Quizás, pero no lo es.

Hoy Perú parece haber recuperado la identidad perdida en el juego. Miles de factores que contribuyeron a que entremos en un vacío, del cual parece, queremos salir. Eso no garantiza que ganemos aquí y allá (repito, con el equipo de ensueño igual perdíamos de visita). Pero lo que si garantiza es que nuestras chances crecen y que fácil los demás, no la van a tener.


Primer rival (espero víctima) de vista es Colombia. Rival al que sabemos que es ganarle en su casa, con su gente. Es una nueva oportunidad para tratar de recuperar terreno, de ser candidatos a clasificar, de romper esa racha nefasta de 24 partidos seguidos sin conocer victoria fuera de nuestras tierras. Es ahora. ¡Vamos Perú!.




Ganar experiencia.

Ganare experiencia.

Está por culminar el mundial de atletismo de Pekín 2015, donde la gran estrella es Usain Bolt. El jamaiquino que parece volar ganó todo lo que se puso delante de él. ¿Alguien sabe si Perú fue la mundial? A pesar de la poquísima información de la Federación peruana de atletismo, durante el desarrollo de las competiciones, por no decir desinterés, mediante los medios de comunicación  y redes sociales, se supo que son seis nuestros atletas que defendieron los colores patrios, buscando, más que logros, experiencia.



Abel Villanueva, Pavel Chiuán, Kimberly García no pudieron acabar sus competiciones. Simplemente no la acabaron. Paola Mautino, campeona sudamericana de salto largo, no estuvo ni cerca de su marca ganadora. No busco condenar a estos deportistas, que valgan verdades, pasan más penurias que abundancia en sui preparación y que su motivación va por la pasión que sienten por este deporte. Pasión que no se ve fortalecida por la situación o el entorno.






Al mundial no se va a ganar experiencia. Se va a tirar una moneda al aire y ver que te sale. Y si se da, al carro de la algarabía se suben todos. Al mundial si vas a ganar experiencia, que te sirva para el futuro, que no parece prometedor. Un llamado de atención a las federaciones de toda índole, porque en los panamericanos en Lima, debemos luchar cada medalla. Apoyo, pero por encima de todo, ¡planificación!.



jueves, 27 de agosto de 2015

SI HUBIERAN MAS PIZARROS

SI HUBIERAN MAS PIZARROS.

Momentos. El fútbol es momentos, reza la frase. La vida es momentos. Como cuando te cruzas en la calle con esa chica que pensaste nunca más ver. Cuando decidiste doblar a la derecha, en vez de la izquierda y te pasa lo que no querías o lo que no imaginabas. Bueno o malos, pero momentos al fin.

Fútbol. Momentos como aquel primer gol a Ecuador en Quito (1999). Como aquel partido en contra Chile donde debió meter cinco goles y metió uno al final (2000). Como aquel penal errado ante Argentina (2012). Como aquella genialidad que acabó en gol contra Ecuador y con el cual le ganamos después de una centuria. Como aquella declaración: sabíamos que Uruguay jugaría así, sabíamos que nos esperaba, y mira que paso, debemos ser más inteligentes.

Decepción, como la afición tiene y reclama. Seis goles, ¡en cuatro eliminatorias!. Sí, cierto. Pero no es lo mismo jugar en el Bayern Munich, o en Alemania, que en Perú. Un centro delantero debe bajar hasta su área a agarrar la pelta porque no le llega. Ser el goleador extranjero de la Bundesliga (el único que aparece en el top ten que no es alemán).

Tiene fallas, defectos, pero, ¿que no todos las tenemos?, la mentalidad de Claudio, esa mentalidad "alemana" es lo que lo diferencia del resto. Trato de trasmitir ese éxito en la cancha, ante tanto jugador que, parece, le tiene miedo a esa palabra.

Claudio Pizarro. Que no metía goles, que venía a ver a sus caballos, que no ponía lo que hay que poner (alguien sabe que hay que poner, hay algún libro que lo diga). El vino y siempre vino a perder prestigio, a ser el chivo expiatorio en cancha, de lo que se viene manejando mal en nuestro fútbol, desde que este dejó de ser sólo talento y pasó a ser preparación en todo aspecto (físico, mental, técnico, táctico).

Me dirán loco o "patero", pero si la selección tuviera más Pizarros, tendríamos más de cuatro participaciones mundialistas...

Lluvia de críticas en 3, 2, 1...

DQL.




sábado, 22 de agosto de 2015

Pep Guardiola: "Siento plenitud cuando plasmo mi idea en el juego"

Diálogo entre PepGuardiola y Fernando Trueba.

El actual entrenador del Bayern Munich sostuvo un entretenido diálogo con el director de cine Fernando Trueba respecto al futuro en un programa televisivo. El considerado, mejor entrenador del mundo, contó la envidia que siente en estos momentos de su vida, de su carrera, de no poder compartir el vestuario como lo hacía cuando era jugador. Carrera de entrenador, dicho sea de paso, que siempre quiso desde los 25 años.

Contó, además, que él no planifica su futuro a más de un año o seis meses, porque le aburre la idea de proyectarse a un período prolongado de tiempo. Piensa siempre que mañana puede ser su último día entrenando. Él imagina el partido de mañana, cómo resolverlo, cómo jugarlo. Como conseguir plenitud transmitiendo lo que piensa en la ejecución de sus dirigidos durante el juego y qué hacer, en caso esa idea no se plasme, poder corregirlo y dar la motivación adecuada al jugador de manera individual en un deporte colectivo y poder ganar un partido.